DISCURSO DE GRADUACION

POR EMILY HERAS PINEDA.

Lo primero en mencionar, que es para mi un verdadero placer dar el discurso de graduación en nombre de mis compañeros y amigos graduados.

“Nadie llega a ser un gran chef, si en su vida no ha sabido ser un gran cocinero, nadie llega a ser un gran cocinero si en su vida no ha sido un gran aprendiz, nadie llega a sr un gran aprendiz si en su vida nunca ha probado el sabor de la pasión por cocinar”.

Hoy este acto marca el fin de uno de los caminos más importantes que hemos tenido, pero el inicio de nuevas etapas en nuestras vidas, el mismo que compartimos toda una alegría, una alegría por haber conseguido una meta personal que nos propusimos hace unos años.  Recuerdo el  primer día de clases, todos estábamos ansiosos pero a la vez nerviosos, algunos sin saber realmente si esta era la carrera apropiada para nosotros, y más cuando te preguntaban…Que vas a estudiar? Y tu les decías; “Voy a estudiar gastronomía” y te contestaban…”Ah, pero cocinar es una carrera…”? y te quedabas con una cara de SI…

Durante todos estos años hemos recopilado experiencias, momentos, recuerdos en cada lugar, en nuestra escuela, aquellas cocinas que a veces nos quejábamos y Nachita nos regañaba, como no olvidarlo, aquellas que tienen historias y logros que nunca olvidaremos, también como olvidar las clases de la profe Lalita. Quien h llegado a robare un pedacito de nuestro corazón con su carisma y mucha paciencia  que la caracterizaba; de igual manera la profe Prisci y su manera de ejercitarnos mediante el amasado de pan, eso si bajamos algunos kilitos, como olvidar al ocurrido profe David a quien lo tuvimos poco tiempo como docente pero llegó a alegrarnos con su cocina andina. La profe Gloria con las clases de administración, lo sé, no fue fácil estar aquí; profe Jaime quien nos trasmitió todos sus conocimientos y de igual manera le agradecemos. Profe Andrés, difícil no recordar las clases de maridaje, cata de vinos, Uds. saben a qué me refiero, como aprendimos tanto al punto de grabarnos el famoso Saugvinon blanc, y claro nuestra  profe Sole, quién  nos enseño el idioma inglés y francés aunque pataleteábamos al comienzo, nadie olvidará la canción Alouette, Alouette. Cada uno de nosotros ha dejado su propia marca, ya sea por una presentación en una clase, por una respuesta que dio a una pregunta de un profesor, por esa nota que saco en una asignatura, o lo más importante, la huella que nos hemos dejado los unos a los otros, simplemente por el hecho de habernos conocido, y como el hecho de conocer a unas personas en pocos meses o años, te hace que no las olvides nunca y que siempre las lleves contigo. Quiero agradecer primeramente a Dios por todas las bendiciones derramadas en nuestras vidas, gracias a él estamos hoy celebrando un día muy especial como es nuestra graduación. Y por supuesto no me quiero olvidar en este acto de aquellas personas que nos han ayudado tanto en este difícil camino, personas que han contribuido a que esta etapa hay sido mucho más fácil y que nos han apoyado en momentos difíciles dándote un empujón cuando lo necesitabas… con estas personas me refiero a nuestros padres, hermanos, abuelos, tíos, primos…simplemente darles las gracias por su apoyo y confianza. Tampoco olvidar a nuestros amigos, quienes en todo momento estaban, por ejemplo cuando teníamos alguna prueba, al momento de sentir esa adrenalina de la presión al punto de desesperarte por el tiempo, estaba presente el compañerismo con el mismo fin de todos sentirnos satisfechos y felices con nuestras obras, los que te aconsejaban y pedían consejo en aquel momento de crisis, cómo no recordar nuestro primer viaje juntos hacia Loja,  todos estábamos emocionados  y sí que fue uno de los viajes más memorables pues gracias a eso llegamos a convivir más entre nosotros, “es muy difícil encontrar un buen amigo, más difícil todavía dejarlo pero imposible olvidarlo…”. Y no olvidarnos también de nuestros docentes y chefs, aquellos que te exigían tanto cuando te decían algo como…has el mise an place, Y tú te quedabas como …que?. O te preguntaban aquellas técnicas de cocción que no tenías  ni idea, la verdad, que para vernos la cara en ese momento pero luego reflexionando aprendías que esas exigencias nos hacían obtener lo mejor de nosotros y darnos cuenta realmente de lo que somos capaces de hacer, también recordar aquellos profesores que aunque tuvimos únicamente una asignatura con ellos te saludaban y te preguntaban que tal ibas con la carrera y como estabas, algo que no en todas las carreras sucede ya que en la escuela somos pocos pero desde mi punto de vista esto nos ha beneficiado a todos ya que nos hemos sentido como una gran familia, la familia Cenfoght. Han sido años duros en los que por momentos te flaquearon las fuerzas, pero entregado a la palabra del Señor supiste coronar tus esfuerzos y aliviar esos pasajes cuando la ruta se hacía cuesta arriba y sentías que de un momento a otro caerías, allí estaba el Señor para darte fuerzas para animarte, para mostrarte una luz que te sirviera de guía, ánimo, disfruta este momento y agradece a Dios por todo lo conseguido. Bueno llega el momento de despedirse, estimados colegas solo me queda decirles que esto no es un adiós es un hasta luego, llega el momento de empezar una nueva etapa, mirar hacia adelante pero eso sí,, sin olvidar el pasado del cual el instituto Cenfoght ya está en él y ahora cuando nos pregunten…Que hs estudiado…? Y tú digas gastronomía y te digan “Ah, pero eso es una carrera…? Tú digas…Sí lo es y estoy orgulloso de haberlo hecho…!!!

Un abrazo muy fuerte a todos y desearles el mayor éxito en sus vidas que nos lo merecemos…!!!. Felicidades chefs.

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